
El artilugio seguramente no se hubiese dado a conocer de no ser porque un día tras volver del bar a casa con su taburete móvil y después de haber ingerido 15 cervezas, sufrió un accidente con lesiones leves. Un amigo suyo llamó a la policía, a la que Wygle le reconoció que había bebido, y que este aparato que creó a partir de una vieja cortadora de césped podía alcanzar los 61 km/h de velocidad.
La policía lo acusó de conducir en estado de embriaguez, aunque el amigo Wygle se declaró no culpable y solicitó un juicio.
Vía: Bits & Pieces.









